Directora General : Benny Cruz Zapata
Cd. Victoria Tamaulipas, 09 Septiembre, 2010

Pecadora, libre y soberana

Subida el 16 Diciembre, 2009
Mujeres Tamaulipas

LA MUJER DE ENFRENTE

Pecadora, libre y soberana

 

 Por Leticia Puente Beresford

 (CIMAC)

 

Querida Lucia:

 

Recordando tiempos de nuestra lucha y de la construcción de este nuestro espacio, te cuento: Antes, escuchábamos decires entre mujeres "estoy embarazada". Y de inmediato: "Una bendicion", como exclamando.

Hoy y no es que no sea una bendición, pero si escuchas "Estoy embarazada", la misma mujer replica: "Un accidente" a manera de reclamo.

Y, aquí los comentarios van más allá. "Estoy embarazada". Y "No es más una bendición, o un accidente, esto es realmente un pecado".

Y bueno, que durante los últimos dos meses en este país el tema del aborto ha sido abordado por todos y cada uno de los medios de comunicación.

 

El aborto, es un asunto que no tiene fin y nunca lo tendrá. Así podremos continuarlo, pero no acabarlo, sino hasta que se respete plenamente NUESTRO DERECHO A DECIDIR sobre nuestros cuerpos.

 

Las posiciones son tres: Una a favor. La otra en contra. Y la tres, que se abstiene. Y que dice que considera que tomara partido hasta que este acontecimiento, el de abortar, le toque a su cuerpo. Será hasta ese momento en el que se decidirá por cuál optar.

 

Pero, nótese que no está a favor o en contra. Y es más, no cuestiona si es derecho o no, o si estarán a su alcance, a su alcance, pero económico.

 

Lo que esta tercera posición indica es en sí y para sí, que la solución no es un si aborto o no aborto. Porque supone y supone bien. Que no es un llamado a ninguna de las dos opciones.

 

Es la mas inteligente. Porque opta por una medida preventiva. Pero, la cual al final. No se pelea con una u otra posición polarizadas.

 

Porque de lo que se trata es de una decisión personal a la cual toda mujer tiene derecho.

 

Así que, de entre lo leído, reporteado y vivido, es que traigo a cuentas, nuevamente las protestas y las pancartas, de esta nuestra problemática que pese al paso de los anos, no cambia:

 

"Deténganse, no maten a madres y legalicen el aborto". Histórica leyenda de demanda neoyorkina en 1968: NY; lo publicó el New York Times el pasado domingo, con un título singular. En Week in Reviw se leyó a todo color: "WE" y "ME" con un llamado de "Divisiones"; y además, ‘A Pregnat Pause’. Para toda una generación, apoyar el aborto ha sido una decisión personal y no una causa política. Preocupaciones de integrantes de "la milicia menopáusica" y de sus hermanas en el Congreso; y además, con una posición tan clara de que en este momento en este país, el apoyo al aborto es una batalla que va de lo personal contra lo político.

 

Lo escribe Sheryl Gay Stolberg, desde Washington: "Y, si bien el movimiento feminista se transformó del ‘yo’ al ‘nosotras’ en todas y cada una de las luchas emprendidas en beneficio de todas las mujeres, no es hoy, momento de cambio del ‘nosotras’ al ‘yo’.

 

Porque es precisamente en este ‘yo’ individual donde se pierde el concepto de hermandad de lo que significan los logros obtenidos históricamente para ‘nosotras’.

 

De lo individual a la mayoría, y de lo secreto y privado a lo público.

 

Esto viene a cuentas, precisamente en este momento en que está en peligro nuevamente nuestro derecho a decidir la práctica de la interrupción de un embarazo no deseado. O sea un aborto.

 

Y esto, sucede en todos y cada uno de los países del mundo; tanto en vías de desarrollo como en los llamados desarrollado, tal es el caso de Estados Unidos y su tan anhelada Reforma Universal de Salud.

 

El derecho. Nuestro derecho al aborto, se logró hace 37 anos ‘Roe v.Wade’, decisión de la Suprema Corte en la que establece el derecho al aborto.

 

Y, con la Reforma Universal de Salud, lo que se perderá, no solo será de manera inmediata la cobertura económica de la práctica de un aborto, sino que será el camino para que se llegue a la anulación de ese derecho ganado a pulso por tantas de nuestras mujeres muertas.

 

Las historias personales de mujeres que hemos recurrido a la interrupción de un embarazo, continúan acompañando siempre nuestro derecho a abortar, si así lo decidimos.

 

Que si pecamos, eso no está en la mesa de discusión. Como lo explica hoy en su carta de lector Barbara Russakov, fechada en California. Ella señala que gracias a la lectura de ese artículo pudo entender finalmente el aborto y las nuevas generaciones. Ella esta en sus casi setenta años. En 1962, casada a los 20 y estudiante universitaria, a un año de terminar su carrera le falló el método anticonceptivo. "Me embarace". Pasaban por problemas financieros para sostenerse. Y asegura que si en ese momento ellos hubieran podido mantener a un hijo, "no hubiéramos utilizado ningún método anticonceptivo".

 

Barbara indica que afortunadamente contaron en ese tiempo con un amigo veterinario. Quien les ofreció ayuda. Y fue así como subió a la mesa de perros tomada de la mano de su esposo, a fin de que se le provocara una hemorragia. Tras conseguirla, se trasladaron a urgencias.

 

El diagnóstico que se dio a este acontecimiento fue de "aborto espontáneo".

 

Las vidas continuaron felizmente de este matrimonio. Con dos hijos adultos maravillosos. Y Barbara narra que hoy cuando el derecho a la reproducción está sufriendo este terrible "asalto", "mi corazón se aterroriza y mi memoria regresa a esa mesa de perros".

 

Al tiempo arremete: "Espero que a ninguna mujer joven nunca le sean retirados sus derecho a decidir sobre su reproducción, como me forzaron a mi. Ellos pueden hacer cualquier ley que quieran, pero nunca podrán hacer que una mujer tenga un bebé. Nosotras haremos lo que tengamos que hacer. Y hoy en día, las jóvenes tienen acceso al aborto, el cual debe ser seguro, costeable y legal.

 

Y al recordar ese año 68, allá en México, en el Distrito Federal, viene a mi mente la visita al Desierto de los Leones y al Valle de las Monjas. Ahí, existe un convento, en el subterráneo están los ataúdes de pequeñitos que no nacieron.

 

Y ahí, nadie dice nada. Todo lo recuerdo. ¿Y de qué murieron? Pregunté al guía. Su respuesta: "Niña, esa pregunta no se pregunta".

 

Esto viene a cuentas porque aquí es la iglesia católica la que se ha dedicado a enviar cartas al Senado para contraponerse a la utilización de los recursos del Estado a favor de salvar las vidas de las madres. De las mujeres que optan por un aborto.

 

Y aún me pregunto: ¿Quién es más pecador?

 

Lo cierto es que la libertad y la soberanía de cada ciudadana, debe de quedar bien clara.

 



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