LA COLUMNA ROTA
Los pedófilos están muy cerca, son confiables, viven casi al lado y no lo sabemos
Por Verónica Villalvazo
(CIMAC).-
¿Quién no recuerda su niñez?: Los dulces, juguetes, el amor de nuestros
padres, nuestros amigos, los juegos, el aprendizaje en el aula con todo
y las deficiencias de nuestros maestros; las horas de inconsciencia que
vivíamos.
Recordar lo dulce nos mantiene como personas
adultas amando a nuestras pequeñas y pequeños y dando lo mejor para que
tal vez no padezcan lo mismo que nosotras.
Posiblemente, en efecto, no tuvimos la suerte de
vivir tan de color de rosa nuestra niñez y la que pasamos fue dura:
trabajando en el campo porque había que comer; o tal vez siendo
trabajando en casas haciendo quehaceres para pagar nuestros útiles
escolares, por lo que ahora hacemos todo para que nuestra prole no pase
por eso. Para eso tienen a sus progenitores, para que nada les falte.
La fortaleza que es la familia nos mantiene seguros
y alejados de todo peligro y es cuando socialmente pensamos que esto
que ahora contaré no pasa en la realidad, sino en novelas o películas
de terror.
Alguien cerca de usted que, valiéndose de mil cosas
logra su confianza y la de aquellos que lo cuidan y lo aman,
repentinamente ese amor filial, empieza a incomodarle. Los abrazos y
los besos que este personaje le brinda no le gustan. Es usted una
pequeña o un pequeño que no sabe de formas para decirle que le asusta,
que muy dentro de usted sabe que esas caricias no son correctas.
Algo más difícil. No sabe cómo decirle a quienes
están cerca e ignoran lo que está pasando, que eso le lastima, porque
el personaje le ha amenazado diciéndole que es su culpa todo esto que
pasa. Que usted con sus tres, cinco, diez, trece años provocó todo y
además le intimida diciéndole que si dice algo aquella persona que
usted tanto ama puede morirse, y si eso pasa será su culpa también.
Y así pasó el tiempo. Hoy usted es un adulto y
finalmente entiende que este individuo estaba enfermo y siente dolor
por todo aquello que sucedió. Esto le ha generado que sus relaciones
con los demás sean muy difíciles. De repente llegan los sueños, los
recuerdos de algo que su mente bloqueó, para evitar más dolor del que
como niña o niño sintió cada vez que era violentada su integridad
física, emocional y psicológica. Y entonces lo único que acierta a
hacer es sobreproteger a sus hijas e hijos, sobrinos, nietos, por miedo
de que eso mismo les toque a ellos y entonces la vida se torne más
difícil. ¿En quién confiar si cuando lo hizo sufrió heridas?
El tema es difícil de digerir, pero realmente se
vive en nuestra sociedad "perfecta". Lamentablemente, un perfil exacto
del pederasta o del pedófilo no existe. No se le distingue a simple
vista, pero reproducen algunas características que sí resultan
reveladoras. La mayoría de ellos se relacionan con trabajos que se dan
cerca de los niños: Escuelas, terapias infantiles, la iglesia. Se
acercan mucho a parques recreativos, suelen buscar las zonas marginadas
ya que les ayuda a ampararse en la necesidad de los pequeños y la
ignorancia. Y lo último: ven en internet un campo seguro para este tipo
de prácticas. Lo más duro es que los podemos tener en casa y no darnos
cuenta hasta que ya ha pasado todo lo que anteriormente mencionamos.
¿Cuál es la solución a dichas situaciones? En
primer término aceptar que esto realmente existe, nos haya pasado o no.
Que si escuchamos el tema aprendamos a relacionarnos como si fuera
nuestra pequeña o pequeño; aprender a observar (no sobre observar), el
comportamiento de nuestras hijas e hijos, y escucharlos y amarlos.
Y, sobre todo, entender que casos como el del
Instituto San Felipe, Etla, Ocotlán en Oaxaca, los de Puebla, el de los
curas en todo el país, las Casitas del sur en México, en Guadalajara o
Monterrey, son casos donde han sido lastimados nuestros pequeños. Y no
sólo son temas políticos como muchas veces se ha pretendido manejar.
Si creemos dichos argumentos nos convertimos en
cómplices silenciosos de cada uno de esos abusos. Sólo véalo así. Es
como si usted estuviera presente en el momento en que cada una de ellas
y ellos fueron violadas. ¿Lo permitiría?