OPINIÓN
Arzobispos encubridores de pederastas
Por Sanjuana Martínez
(CIMAC).-
El informe sobre la iglesia católica de Irlanda no deja lugar a dudas:
arzobispos encubrieron a sacerdotes pederastas durante años y
prolongaron el sufrimiento y el incremento de víctimas.
Resulta estremecedor leer el documento que narra
las aberraciones cometidas por los sacerdotes irlandeses contra los más
pequeños del rebaño católico. El proceso que las autoridades siguen
actualmente contra decenas de curas pederastas fue gracias a un hombre:
el actual arzobispo Diarmuid Martin, enviado por el Vaticano para
atender el antiquísimo problema.
El informe aborda los casos de 46 menores de edad
abusados en los últimos 30 años, pero hay más de 800 afectados que se
remontan a 60 años, ya que nunca fueron investigados hasta ahora.
Se trata de un documento que recoge casos de la arquidiócesis de Dublín.
Esta es la segunda vez que la iglesia católica
irlandesa conoce un informe de tal naturaleza. El pasado mes de mayo la
jerarquía publicó un documento que desveló el abuso sistemático contra
niños de albergues y orfanatos.
El nuevo informe de 700 páginas, fue presentado por
el ministro de Justicia, Dermot Aheren, quien afirmó que no aparecen
los nombres de las víctimas y los agresores, para evitar entorpecer las
investigaciones judiciales. La orden de los Hermanos Cristianos tendrá
que compensar a los 46 menores de edad abusados, con 145 millones de
euros.
El método de ocultamiento y silenciamiento
utilizado en otras diócesis del mundo fue la constante. El informe
culpa a cuatro arzobispos de haber protegido a los curas pederastas y
los acusa de connivencia: John Charles McQuaid, Dermot Ryan, Kevin
McNamara y Desmond Connell.
El informe fue elaborado por una comisión
independiente, gracias a que el nuevo arzobispo Martin, enviado por la
Santa Sede, abrió los archivos secretos de la Arquidiócesis de Dublín:
"Ninguno de los cuatro arzobispos llevo a la policía los abusos en los
años 60, 70 y 80. No fue hasta noviembre de 1995 cuando el arzobispo
Connell permitió que se entregaran a las autoridades los nombres de 17
sacerdotes de los que la arquidiócesis había recibido quejas e incluso
ese dato no era completo, porque en ese momento se sabía que en la
arquidiócesis había quejas al menos de 28 sacerdotes".
El ministro de Justicia, Dermot Ahern anunció un
programa para recoger más datos sobre los agresores y para atender con
apoyo psicológico a las víctimas afectadas por la publicación del
informe: "Seguramente hay gente allí afuera que sabe lo que ocurrió y
puede llevar a los agresores ante la justicia con su testimonio".
Los curas agresores gozaron no solo de la
protección de sus superiores eclesiásticos, sino también de los
policías y los jueces, debido a los atavismos de los irlandeses
católicos.
El informe menciona el caso del sacerdote James
McNamee, un sacerdote muy popular que llevaba a los niños de excursión
y aprovechaba para bañarse con ellos y abusarlos. Lo descubrieron con
algunos de los menores de edad desnudos en la piscina de su casa. Los
abusos fueron denunciados ante el arzobispo Dermot Ryan, pero este
solamente lo cambió de parroquia, hasta donde continuó abusando de
niños. McNamee era conocido entre los feligreses como "el reverendo
bésameelpito". El arzobispo finalmente lo cambio a un convento donde
abusaba de los monaguillos. Murió tranquilamente en un asilo en 2002,
sin ser cuestionado por la justicia.
El texto desvela que la jerarquía católica
irlandesa ocultó los crímenes sexuales del clero para "mantener el
secreto, evitar el escándalo y proteger su reputación".
El caso del sacerdote Patrick Maguire es
estremecedor. Abusó de niños de manera sistemática en Irlanda y Japón,
incluso de menores enfermos mentales Fue condenado por pederastia, pero
salió libre a mitad de su condena. Sigue siendo sacerdote.
Otro caso, desvela como un sacerdote llevó un rollo
de fotos a revelar y el encargado llamó al arzobispo para denunciar que
eran imágenes de niñas desnudas, pero el cura argumentó que se trataban
de "fotos artísticas". El arzobispo lo supo desde los años 60, pero fue
apartado hasta los 90 del ministerio sacerdotal. En 1997 fue condenado
por pederastia y solo pasó un año en la cárcel. Ahora vive
tranquilamente en Dublín.
Uno de los sacerdotes pederastas ha confesado que
abusó de más de 100 niños, y otro, declaró que perpetró abusos contra
un menor de edad cada 15 días durante 25 años.
¿Cuándo le tocará su turno a la jerarquía católica
mexicana? ¿Serán los arzobispos Norberto Rivera Carrera y Juan Sandoval
Iñiguez culpables de encubrimiento? Por lo pronto, su homólogo, José
Guadalupe Martín Rábago, ha conseguido que liberen al cura pederasta
José Luis de María y Campos López, quien estaba sentenciado por los
delitos de abuso sexual y corrupción de menores contra tres niños. Le
faltaba cumplir 3 años de su condena.
Pese a las denuncias, el Arzobispo permitió que el
sacerdote continuara oficiando misa en la iglesia María Auxiliadora de
la colonia de Santa María de Cementos en León, Guanajuato. Luego le
brindó apoyo jurídico. Sigue siendo sacerdote, por lo cual tarde o
temprano oficiará nuevamente y estará a otra vez a cargo de los
monaguillos. El arzobispo Marín Rábago argumenta que solo está
"suspendido" porque primero hay que "ver si es culpable".
09/SM/LGL