Reporta Unifem progresos en Leyes y formulación de políticas
Falta de servicios básicos, afecta desarrollo de las mujeres
Por Anayeli García Martínez
(CIMAC).-
Servicios públicos como el agua, de educación, salud y propiedad de la
tierra, entre otros, son el ámbito donde se pone a prueba la eficacia
de los sistemas de rendición de cuentas para las mujeres, pues si los
servicios fallan, su bienestar puede correr graves riesgos, afirma un
informe del Fondo de las Naciones Unidas para la Mujer (Unifem).
Las deficiencias en la prestación de los servicios
afectan tanto a las mujeres como a hombres, pero las primeras resultan
afectadas de manera diferente y de forma más aguda, particularmente si
son pobres, señala el documento El progreso de las mujeres en el mundo
2008/2009: ¿Quién responde a las mujeres?
De acuerdo con el estudio, en general las mujeres
tienen menores posibilidades de sustituir los deficientes servicios
públicos pagando para obtener otros mejores, por ello es que el informe
dedica un capítulo para analizar cómo se diseñan los servicios y cómo
se asignan los recursos necesarios para el acceso a ellos.
Unifem hace especial énfasis en que los compromisos
asumidos por los países con el fin de lograr la igualdad de género y la
potenciación de la mujer, sólo pueden llevarse a la práctica si se
ofrecen los servicios necesarios.
Aún cuando en 2008 hubo notables progresos en
cuanto a la aprobación y promulgación de leyes y la formulación de
políticas públicas relacionadas con el tema, la medida en que se ha
cumplido con las consecuentes responsabilidades se refleja en el
precario presupuesto de los servicios estipulados por esas leyes y
políticas, así como en la prestación de tales servicios, señala.
SERVICIOS Y DERECHOS BÁSICOS DE LA MUJER
Los servicios son importantes para las mujeres
porque promueven los derechos de estas a la salud, la educación y a una
vida digna, por ello cuando los gobiernos realmente se esfuerzan por
proporcionar servicios a las mujeres, no sólo contribuyen al bienestar
de estas, sino que también reconocen sus derechos.
Cuando los hogares más pobres tienen que sufragar
los servicios de salud o de educación, es probable que las mujeres y
las niñas se vean perjudicadas, revela el documento, dado que por lo
común los hogares pobres reservan el dinero para pagar la atención
médica y la educación de los hombres y de los hijos varones.
Además, la carga de muchas tareas domésticas que
realizan las mujeres puede aliviarse sustancialmente mediante la mejor
provisión de servicios públicos, como ejemplo el acceso al agua, que en
algunos países puede mejorar ya sea con pozos de agua no contaminados
o adecuados sistemas de abastecimiento de agua y saneamiento.
En varios países, las políticas para aumentar el
acceso de las niñas a la educación fueron reforzadas cuando los
gobiernos, los líderes políticos y la comunidad internacional
expresaron claramente que la educación de las niñas es cuestión de
vital interés.
Como resultado de ello, en varios países de bajos
ingresos disminuyó la brecha en las tasas de deserción escolar en el
nivel primaria entre niñas y niños, de 18 por ciento en 1990 a 13 por
ciento en el 2000.