Cuando lo dicen los hombres se escucha, cuando lo dicen las
mujeres no. Durante años, que digo años, décadas, las mujeres pusieron el tema
sobre sus derechos del cuerpo y en especial sobre el derecho a decidir sobre
sus cuerpos, lo que incluía por consiguiente su decisión de cuándo y cómo tener
hijos o no tener a esos hijos. El otro tema es la violencia.
La historia del derecho a decidir ha estado marcada por toda
clase de intromisiones de sectores políticos o religiosos que nada tienen que ver
con las mujeres. Por un lado, la jerarquía católica y otras iglesias, han
deseado controlar el cuerpo de las mujeres desde el púlpito y los políticos
desde sus curules. La intromisión de las iglesias parece una historia vieja y
no aplicable, sin embargo, la realidad nos muestra que está tan vigente como en
los años de la inquisición o la persecución de las brujas.
Hoy, en el noveno año del siglo XXI, estamos como hace 421
años, cuando en 1588 el Papa Sixto V declaró que cualquier aborto y cualquier
uso de anticonceptivos deben ser vistos como un asesinato. Decisión que fue
revocada por su sucesor Gregorio XIV.
En el México "moderno", "globalizado" y "transnacional", donde las
declaraciones gubernamentales no concuerdan con la realidad de millones de habitantes
que viven en la pobreza y que cuando Felipe Calderón lo dice, sus invitados se
ponen de pie y la aplauden con fervor, en este México todavía las mujeres
mueren por estar mal atendidas durante el parto, a la hora del parto y 45 días
después del parto. ¿Pobreza o falta de interés en la vida de las mujeres?
En 17 estados del país, incluyendo a Oaxaca, los diputados y
diputadas del PRI en abierto acuerdo con el PAN, utilizaron el derecho a
decidir de las mujeres para hacer el cambalache político con su mirada fija en
su arribo a los Pinos y no por conciencia, provocando división entre las y los
diputados, como dijo el senador priista Pedro Joaquín Coldwell.
Pero sí así fuera, las diputadas del PRI, pienso, habrían votado en contra de
la ley pro vida. Si las diputadas priistas y algunos diputados, lo hicieron por
conciencia, es decir, que su formación religiosa o personal votaron en contra
del derecho de las mujeres, entonces se equivocaron de partido, porque con el
soplo de sus impulsos entre misóginos e ignorantes, manchan algunas brillantes
páginas que el PRI había logrado escribir.
Esta semana fue de declaraciones, como tenía que ser y como lo
había adelantado. El motivo era el Día Internacional para la Eliminación de la
Violencia contra las mujeres. Hubo tres declaraciones en la prensa local
que me llamaron sumamente la atención y otra en el ámbito nacional.
De las locales una provino del Congreso. Las diputadas Eva Diego Cruz del PRI y
Perla Woolrich Fernández del PAN, así como los legisladores Benjamín
Robles Montoya, del PC, y Magdiel Hernández Caballero, del PUP, se
refirieron al tema y lo maravilloso de todo es que descubrieron el hilo negro.
¡Fantástico! ¿Qué haríamos sin ustedes? me pregunto.
A los señores y señoras del PRI y del PAN se les olvidó que en
septiembre pasado cometieron un atropello con las mujeres al penalizar el
aborto en Oaxaca, de esa violencia institucional no hablaron. Como tampoco
dicen nada sobre los escasos recursos que destinan con sus maravillosos dedos a
combatir la violencia machista contra las mujeres, que entre otras cosas ha
dejado 595 mujeres asesinadas en 11 años en Oaxaca, un incremento en violencia
familiar y suicidios, en ambos casos superior al 50 por ciento con respecto a
los registrados el año anterior. Pero de eso nada saben, supina ignorancia de
una mayoría.
La segunda declaración es la que se le adjudica a Ulises Ruiz Ortiz, quien
plantea que también es violencia no realizar acciones en apoyo de la mujer. "La
mujer" ente abstracto, "las mujeres" somos todas, las de carne y hueso y ellos
prefieren el ente abstracto.
Dice la prensa de URO que el gobernador dijo que "el no realizar acciones por
parte de los gobiernos para lograr una igualdad de género, también representa
un signo de violencia hacia la mujer, sector que por varios años ha sido
víctima de diversos abusos", si lo dijo el que gobierna malo, si lo la
interpretación fue de quien está en comunicación social peor todavía, porque se
unen al club de los legisladores.
Si tomamos la declaración de URO por el lado amable, sus
funcionarios y funcionarias tendrán que ponerse las pilas porque siguen
omitiendo la violencia y sus respuestas son penosas. Ayer mismo conocí del caso
de una mujer que con el ojo morado fue a denunciar a su pareja en las instalaciones
de la Procuraduría General de Justicia del Estado. Ahí, un divino personaje, le
dijo que se fuera a su casa porque no atendían esos asuntos. Cuando pudo
decirle que fuera a la Fiscalía para Atender los Delitos de género contra las
mujeres.
Eso por decir lo menos. Pues tenemos que recordar que para
prevenir, sancionar y erradicar la violencia se necesita primero reconocer el
problema, destinar recursos y actuar. Las declaraciones de cada año no ayudan
mucho.
La tercera noticia se refiere a la solicitud de esa cruzada a la que llamó José
Antonio Hernández Fraguas, presidente municipal, durante la reunión del Consejo
Nacional de Seguridad. Lo que dijo es cierto y se empata a la perfección en el
llamado que antes le había hecho la regidora de Equidad y Género, Bárbara
García Chávez, en el sentido de que se necesitan respuestas oportunas y mejoras
urbanas para cumplir con lo establecido en la Convención sobre la eliminación
de todas las formas de discriminación contra las mujeres. Ojalá podamos ver
respuestas y se deje el revanchismo político tras la puerta.
Y, finalmente, la última declaración es la de Marcelo Ebrard,
quien saca de la chistera el agua tibia cuando señala que la iglesia católica y
el PRI alientan la penalización del aborto y entonces, casi por arte de magia,
los medios vuelven la mirada, se producen primeras planas, lo dijo un señor:
hay nota. Cuando por años y en fechas recientes las mujeres habían dado la
misma declaración, analistas y periodistas lo habían expresado, bueno era un
secreto a voces. En fin, misoginia, sexismo, patriarcado, poder… son muchas las
razones de la violencia contra las mujeres y ésta que ignora a las mujeres, las
omite, no deja de serlo. Y a todo esto tenemos que agregar la retahíla de
palabras sueltas de Felipe Calderón que serán el discurso de la semana en los
medios que controla el gobierno.