(apro).- El pasado domingo 17 se instaló en la
ciudad de Jimani, en la frontera de República Dominicana y Haití, un Campamento
Internacional Feminista como un espacio de referencia, un puente de
comunicación y de solidaridad feminista, que garantice y asegure que la
ayuda para las mujeres realmente llegue.
En el
campamento se ubicó una cabina de Radio Internacional Feminista, y con la
participación de las feministas dominicanas, entre ellas Sergia Galván y Magaly
Pineda, se mantendrá ese puente logístico para dar respuesta a las urgentes
necesidades de las mujeres haitianas.
Sabedoras
de que Haití es el pueblo más pobre entre todos los pobres de América Latina y
el Caribe, las redes de mujeres de la región se volcaron vía electrónica
a manifestar sus preocupaciones, porque ahí se da una larga lucha para
lograr los derechos de las mujeres, que viven la exclusión y la opresión
femeninas más tremendas, en medio de la pobreza y el analfabetismo.
Lo más
grave, como señaló el jueves 14 la analista Naomi Kein, en un programa de radio
trasmitido por Amy Goodman (Democracy Now), es que es posible que ya existan
actores que están sacando lucro de la tragedia.
Autora
del libro The Shock Doctrina (La doctrina del choque), Naomi sostiene que
la política de los neoliberales es aprovechar las crisis como pretexto para
imponer las políticas que no pueden impulsar bajo condiciones de estabilidad.
"Precisamente
en los períodos de crisis extremas, los pueblos están desesperados por recibir
ayuda humanitaria de cualquier índole, todas formas de financiamiento, y no se
encuentran en una posición favorable para negociar los términos de esa ayuda",
señala.
¿De que
habla esta mujer? En su Web con el título de "Haití: detenerles antes que
impongan el choque otra vez", sostiene que la elite de la clase dominante
estadounidense ya prepara políticas e ideologías instaladas por los gobiernos
de turno, es decir, "en medio del sufrimiento, la crisis en Haití ofrece
oportunidades a Estados Unidos. Además de proporcionar ayuda humanitaria
inmediata, la respuesta de EU ante el terremoto trágico ofrece la oportunidad
para reestructurar el gobierno y economía haitianos, disfuncionales desde hace
tiempo, además de mejorar la imagen de Estados Unidos en esa región".
Y
recuerda que la Heritage Foundation respondió a los 13 días al huracán
Katrina, con 32 propuestas neoliberales para ayudar a los damnificados de aquel
desastre. Sus propuestas para las víctimas de Nueva Orleáns resultaron en el
cierre de las viviendas públicas, convertir la costa del Golfo de México en una
zona franca y eliminar las leyes que obligaron a que los empresarios pagaran un
salario mínimo a sus empleados.
Entonces,
tardaron 13 días en formular esa recomendación en el caso de Katrina, pero no
esperaron ni 24 horas en el caso de Haití.
Y,
ciertamente, cuando este texto esté circulando, por decisión de las Naciones
Unidas se detuvo la búsqueda de víctimas bajo los escombros; 10 mil solados de
Estados Unidos, en una plataforma expresa, llegaron para "poner orden" y las
ayudas serán planificadas por ellos.
De ahí la
importancia del campamento ideado por las feministas latinoamericanas que
durante tres días, tras la visita de Sergia Galván al lugar de los hechos, ante
el tremendo desastre, la falta de medicamentos, médicos y el peligro de una
epidemia, harán un puente directo para que efectivamente las mujeres sean
atendidas y consoladas, reciban alimentos, sobre todo las embarazadas, pero
también miles y miles de ancianas y niñas a quienes se les ve en las imágenes
de los medios.
Del mismo
modo, la boliviana Ximena Machicao realiza trámites para que las feministas de
Naciones Unidas, a través de sus oficinas, pongan ese puente de alcance de
recursos y ayudas, de mensajes de solidaridad, y probablemente, como segunda
fase, se pueda enviar a experimentadas terapeutas que sostengan la crisis
emocional que afectará a miles de mujeres, sus hijos y sus familias.
En
esta posibilidad internacional de las feministas en sus redes, la
iniciativa Petateras ya está actuando. También la recogida testimonial desde
Radio Feminista y otras acciones que irán creciendo, con la imaginación y la
creatividad. Unos 500 mensajes con propuestas se irán ordenando; ya hay cuentas
bancarias civiles que organicen las ayudas precisas.
El relato
de Sergia Galván, quien ha sido funcionaria de la política de género en
República Dominicana y de la Colectiva de Salud, es elocuente:
Ella
escribió el pasado viernes 15: "Regresé en la madrugada de hoy de Haití,
todo lo que pueda contar es poco. El olor a cadáveres nubla la razón, los miles
de cuerpos atrapados y llorando debajo de los escombros te hace sentir una
migaja, las personas parecen mirar a otro mundo, sus ojos parecen relámpagos
que huyen del horror. Vi caminantes que van y vienen sin rumbo, deambulantes
que cargan dolor y miseria, deambulantes que cargan sueños en ruinas, las
mujeres caminan, caminan, caminan, es como si al caminar se liberaran de
la tragedia.
"Las
calles están llenas de cadáveres en descomposición, ayer en la tarde decidieron
enterrar a sus muertos en fosas comunes; es probable que pidiendo perdón a sus
dioses, diosas y ancestros, decidieran sobrevivir al terremoto de los olores y
enterrar a los suyos en fosas comunes.
"Han
construido improvisados campamentos en cada espacio que la tragedia haya dejado
libre, en plazas, parques, calles, solares vacíos; aun en las poquísimas
estructuras que quedan levantadas, la gente no entra, estar bajo algún
techo genera temor, inseguridad, miedo, pues todavía la tierra sigue danzando,
reacomodando sus placas, cerrando su ciclo. Todavía ayer no llegaba asistencia
médica a los campamentos y en las calles las personas intentaban curar
sus heridas y alargar la muerte mediante lo único que tenían a mano, la espera.
"La
deshidratación marcaba la piel, pues su único techo era el sol, por suerte la
lluvia ha contenido sus lágrimas y a la caída del sol las personas podían
tirarse a los suelos arropados con su dolor.
"Las
caras lánguidas por el hambre y la sed, mermaban las energías y mostraban un
cuadro de tranquila agonía.
"Amigas,
el llanto debajo de los escombros y el llanto por las heridas, por los golpes,
el llanto por la cuasi vida, es imposible borrarlo, es imposible dejar de
escucharlo. Hoy, en medio de reuniones, he intentado poner oídos sordos a esos
llantos, pero siguen ahí".
En Haití, Sergia Galván no localizó a sus amigas. "Fui a visitar sus oficinas,
algunas estaban convertidas en polvo, otras semidestruidas y no encontré
a ninguna. Una persona me informó que Anne Marie murió, lloré, lloré,
lloré y seguí.
"Amigas, en este momento la solidaridad es el único aliciente, la solidaridad
es la única fuerza que logrará contener el silencio del dolor y hacer que
nuestras hermanas sientan emoción de mirar el futuro".
El
campamento será un espacio colectivo. En la acción y el trabajo organizativo y
logístico participan Colectiva Mujer y Salud y el Centro de Investigación para
la Acción Femenina (CIPAF), desde República Dominicana.
Es verdad,
como dicen todas las que escriben en el ciberespacio estos días, que las
mujeres de Haití esperan una respuesta y nosotras tenemos una oportunidad para
apoyar, colaborar y abrazar a nuestras hermanas.
La
advertencia de Naomi es también un asunto de la incumbencia de las
solidaridades, no se trata de que Haití reciba préstamos, sino que haya
aportaciones económicas como solidaridades y no sean los bancos y los de
siempre los beneficiados de la tragedia.
Por lo
demás, como es la filosofía del grupo las Petateras, se dará seguimiento, se
pedirán cuentas, se acudirá a los lugares donde están las mujeres haitianas,
una vez que se haya atendido la emergencia.