Informe del PNUD y la OIT sobre América Latina y el Caribe
Conciliar trabajo y familia permite a trabajadoras enfrentar crisis
Por Guadalupe Cruz Jaimes
(CIMAC).-
Frente a la crisis económica, es preciso que gobiernos, empresas y
organizaciones sindicales asuman la responsabilidad social de invertir
en medidas que garanticen la conciliación entre el trabajo y familia,
pues, de este modo, la participación laboral de latinoamericanas y
caribeñas generará mayor riqueza para abatir la pobreza de la región.
Así lo refirieron representantes del Programa de
las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y de la Organización
Internacional del Trabajo (OIT), en América Latina y el Caribe, durante
la presentación del informe Trabajo y familia: hacia nuevas formas de
conciliación con corresponsabilidad social, que se celebró ayer en la
Secretaría de Relaciones Exteriores.
El informe, elaborado en 2009 por el PNUD y la OIT,
indica que en América Latina y el Caribe 7 de cada 10 mujeres en edad
reproductiva (de 20 a 40 años) son activas económicamente. En total son
más de 100 mil, las latinoamericanas y caribeñas que participan en el
mercado laboral de la región.
A decir de Rebeca Grynspan, directora regional del
PNUD, durante las últimas dos décadas, estas mujeres han experimentado
cambios en el mundo del trabajo, pero sus responsabilidades en el hogar
se han mantenido intactas, por lo que, "los cuidados y las labores
domésticas constituyen una fuente de desigualdad".
DESIGUALDAD DUPLICA JORNADA DE MUJERES
La desigualdad de responsabilidades del hogar, no
sólo duplica la jornada de trabajo de las mujeres, también perjudica la
economía de la región, pues, en etapa de crianza, más mujeres que
hombres abandonan sus empleos, refiere el informe.
En México, las mujeres dedican 5 veces más tiempo
al trabajo doméstico que los hombres, según informó Javier Lozano
Alarcón, secretario del Trabajo y Previsión Social (STPS), durante la
presentación del informe.
En consecuencia de la falta de corresponsabilidad
en el cuidado del hogar, a pesar de que las mujeres tienen más años de
educación a comparación de los hombres, ellas aún presentan una menor
inserción laboral. El promedio regional de esta brecha es de 25 por
ciento, sostiene el documento.
Y explica que una vez concluida la instrucción
escolar, los hombres, a diferencia de las mujeres, entran al mundo del
trabajo y permanecen activos hasta la jubilación. Mientras que la
inserción laboral de las mujeres está condicionada por la presencia de
niñas, niños o personas mayores en el hogar, así como también del
matrimonio, que determina una menor incorporación en ese ámbito.
Según la investigación Trabajo y familia: hacia
nuevas formas de conciliación con corresponsabilidad social, las
mujeres casadas tienen una tasa de participación laboral menor que las
solteras, divorciadas o viudas.
Asimismo, mientras formar una familia y consolidar
una unión conyugal significa un aumento en la participación laboral de
los hombres, para ellas significa una disminución.
Sin embargo, hoy en día, son más los hogares donde
el aporte económico es generado por ambos cónyuges, y donde las mujeres
son el sostén de la familia, que en los que prevalece la figura del
hombre como único proveedor.
APORTE ECONÓMICO FEMENINO DISMINUYE POBREZA
De acuerdo con el informe del PNUD y de la OIT, en
la región, el ingreso laboral de las mujeres alivia la pobreza de
manera evidente. Según estimaciones de la Comisión Económica para
América Latina y el Caribe la contribución de las cónyuges al ingreso
familiar reduce la pobreza de manera considerable.
El documento menciona que sin el aporte de las
latinoamericanas y caribeñas, la pobreza urbana aumentaría 10 por
ciento y la rural 7 por ciento.
En la región, la participación de más de 100
millones de mujeres en el mercado laboral, "ha tenido efectos
importantes en la generación de riqueza de los países, el bienestar de
los hogares y la disminución de la pobreza".
El aumento constante de la participación económica
de las mujeres se observa en el crecimiento de las jefaturas femeninas.
El informe indica que alrededor de un tercio de los hogares de la
región dependen de los ingresos de una mujer que mantiene a su familia,
sin el apoyo de una pareja.
En México, para mediados de 2010, el 24 por ciento
de los hogares tendrá a una mujer como jefa del hogar, señaló Rocío
García Gaytán, presidenta del Instituto Nacional de las Mujeres,
durante la presentación del documento.
Frente a este panorama, Rebeca Grynspan refirió que
los costos por invertir en la conciliación trabajo-familia son mínimos
en comparación con los beneficios, pues, con la corresponsabilidad
social del cuidado "ganan las mujeres, las asociaciones laborales, las
empresas, por lo que los gobiernos lejos de negarle valor, deben
reconocer su ganancia".
Al respecto, Jean Maninat, director regional de la
OIT, expresó que "la conciliación entre la vida familiar o personal y
vida laboral constituye uno de los mayores retos de nuestro tiempo y es
un requisito importante para avanzar hacia el trabajo decente".
A estas opiniones, se sumaron las de García Gaytán,
Lozano Alarcón, y Margarita Zavala, presidenta del Sistema Nacional del
Desarrollo Integral de la Familia, quienes sostuvieron la importancia
de conciliar la relación trabajo-familia, desde las políticas públicas
y se comprometieron a trabajar por ello.
Al cierre de la presentación, el titular de la
STPS, indicó que en breve consultará con las dependencias pertinentes
la aprobación del Convenio 156 de la OIT, el cual hace referencia a la
corresponsabilidad de las y los trabajadores en el cuidado de las y los
hijos, así como las labores del hogar, a fin de que sea suscrito por
México lo antes posible.