La misoginia motiva los femicidios
Por Rosalinda Hernández Alarcón*
(CIMAC).- La misoginia es una forma de sexismo que significa
odio, repudio o desprecio por lo femenino.
Criminalizar las migraciones y dejar el campo libre a
la trata de personas propician el aumento de los asesinatos machistas. A
partir de varias investigaciones, se ha demostrado que entre los
agresores que han quitado la vida a mujeres hay delincuentes vinculados a
negocios ilícitos y/o al crimen organizado.
De igual manera, se constata que un porcentaje
elevado de mujeres asesinadas a manos de sus parejas, previamente
denunciaron hechos de violencia que quedaron sin castigo. Otro rasgo
comprobado es que el 83 por ciento de estos crímenes se perpetraron con
armas de fuego y que un manto de impunidad cubre a los responsables.
Todo lo anterior fundamenta la decisión de varias
organizaciones para impulsar la "Campaña Regional por el Acceso a la
Justicia para las Mujeres", en la que participan defensoras de derechos
humanos y periodistas de México, Guatemala, El Salvador, Nicaragua y
Honduras. El año pasado sólo en estos cuatro países centroamericanos
1,783 mujeres fueron asesinadas.
Insistir sobre la problemática de la violencia
contra niñas, jóvenes, adultas y ancianas sigue siendo válido en tanto
no existan soluciones. En múltiples espacios se ha señalado la falta de
castigo a los responsables y de resarcimiento a las víctimas, así
también los pocos avances y límites de la legislación para encauzar
procesos contra los agresores.
Lo que ahora falta es señalar la responsabilidad por
omisión que tienen las personas encargadas de la administración de
justicia, ya que de manera impune impiden que procesos se agilicen,
revictimizan a las denunciantes, rechazan el carácter social del
fenómeno de la violencia machista o inculpan a las víctimas de las
agresiones recibidas.
Entre los aspectos importantes de la campaña
mencionada se destaca el interés por explicar que los
femicidios/feminicidios "son una manifestación de odio o sanción a la
autoafirmación femenina y de sometimiento de la voluntad o el cuerpo de
las mujeres", así como la convocatoria a dar a conocer a esos
funcionarios misóginos, quienes a partir de sus actuaciones o silencios
obstaculizan la identificación y castigo de agresores y asesinos. La
obstrucción de justicia también merece ser sancionada.
Las historia en Guatemala ha demostrado cómo ciertos
personajes al no ser enjuiciados pueden ocupar cargos públicos o
realizar libremente campañas electorales. Ya sea con caras cínicas o
rostros simulados de benévolos actúan impunemente como si no existiera
un pasado que los inculpa. Sólo con justicia será posible acabar con la
violencia de quienes matan amparados en odio y desprecio.
Las víctimas en el conflicto armado fueron miles de
mujeres y hombres, en esta supuesta paz las cifras aumentaron, entre
ellas, los femicidios.
* Periodista mexicana radicada en Guatemala,
editorialista, integrante de la organización La Cuerda, cofundadora de
la Red Centroamericana de Periodistas.