Luego de la migración y el exilio, a seguir con mayor fortaleza
Por Guadalupe Cruz Jaimes
(CIMAC).- En el
país, la población extranjera representa menos de uno por ciento, se
calcula que las mujeres en calidad de migrantes o refugiadas son más de
la mitad. Ellas, sufren una doble discriminación debido a su condición
migratoria y por ser mujeres.
Así lo señaló a Cimacnoticias Erika
Donoso Venegas, psicoterapeuta con perspectiva de género, quien junto
con Gloria Fonnegra Juliao, trabaja el ámbito emocional con el Grupo de
autoayuda para mujeres refugiadas y migrantes centroamericanas, que
desde hace dos años se creó en Sin Fronteras.
"Ellas han
compartido el sentimiento de que por ser mujer no valen, les ha costado
mucho, pero por esa misma idea son bien luchonas. Salen adelante,
después de que llegaron al país de destino sin dinero, jalando a sus
tres hijos, pasando hambre y frío", refirió la psicoterapeuta.
"Lo
que hacemos es enseñarles a descubrir sus propias fuerzas, ese poder
personal, que ha sido aplastado por el sistema, pues, la circunstancia
externa es difícil y se olvidan los valores propios", agregó.
Y
"al oír historias se hermanan, por lo que de entrada, baja el miedo.
Además, se comparten alternativas, si su compañera pudo salir con cinco
hijos, ella con dos también puede", reflexionan.
Al respecto,
Mónica Godoy, encargada de la Coordinación del Área de Atención y
Servicios (Cas) y facilitadora del Grupo, señaló que los cambios han
sido visibles, muestra de ello son las redes de apoyo que se han creado
entre las migrantes y refugiadas.
En el país, un gran número de
migrantes o refugiadas se encuentran en compañía de su familia, ya sea
que hayan migrado juntos o que han llegado a México después, mediante
reunificaciones familiares.
El Cas ha proporcionado 435
asistencias mediante citas individuales a 115 mujeres. El 50.5 por
ciento de las mujeres son refugiadas, el 40.9 por ciento son migrantes y
el 8.7 por ciento solicitantes de asilo.
En segundo lugar, el
área de Integración Migratoria de Sin Fronteras, según un boletín
informativo de la institución, proporcionó un total de 341 asistencias
mediante citas personales a 130 mujeres migrantes y a 18 refugiadas.
En
tercer lugar, el área de Defensoría atendió un total de 14 casos de
mujeres durante estos primeros nueve meses de 2009.
Las
nacionalidades de estas mujeres son diversas, 18 por ciento son
originarias de Congo, Honduras, Nicaragua, China, Chile, Bolivia, Cuba,
Eritrea y Senegal, 5 por ciento son de Perú, 8 por ciento de Colombia,
10 por ciento de Guatemala, 13 por ciento de El Salvador, y 46 por
ciento de Haití.
Además de las mujeres que migran por motivos
económicos o educativos, hay personas que vivieron algún tipo de
violencia en sus países de origen y han tenido que salir para
salvaguardar su vida, dejando a su familia.
También hay
experiencias de mujeres, que no necesariamente son las implicadas
directas de este tipo de violencia, o persecución, pero que al ver
amenazada la integridad de algún miembro de su familia, abandonan sus
países de origen.
El taller se creó para que las migrantes y
refugiadas que han acudido a Sin Fronteras, "reelaboren esa experiencia
de migración y exilio y puedan seguir adelante con mayor fortaleza",
adquirida mediante apoyo terapéutico y formación en derechos humanos,
añadió Mónica Godoy.
El objetivo es el empoderamiento de estas
mujeres, indicó Erika Donoso, el cual se entiende como "un proceso de
adquisición de poder. En un sentido más amplio, es la expansión de la
libertad de escoger y de actuar; significa aumentar la autoridad y el
poder del individuo sobre los recursos y las decisiones que afectan su
vida".