Innovadora propuesta para construir una sociedad más igualitaria
Por Guadalupe Cruz Jaimes
(CIMAC).- En
México, como en Latinoamérica, se requieren "leyes de economía del
cuidado", que obliguen a los Institutos de Estadística de cada país a
levantar encuestas periódicas sobre el uso del tiempo con el fin de
visibilizar que la mayor carga de trabajo recae en las mujeres, y así
avanzar en la construcción de una sociedad más igualitaria.
Cecilia
López Montaño, senadora colombiana dijo a Cimacnoticias que una "ley
de economía del cuidado" establece las bases para que los gobiernos
realicen ese "esfuerzo financiero" poco significativo, en comparación
con los resultados que arroja esa valoración.
En el último día
de trabajos de la Octava Reunión Internacional Estadísticas sobre Uso
del Tiempo y Políticas Públicas, que se celebró aquí esta semana, la
senadora del Partido Liberal de Colombia, dijo que sin leyes es muy
difícil movilizar acciones de este tipo, debido a que es muy difícil
convencer a quienes están en el poder de la necesidad de valorar el
trabajo doméstico.
La economista y política presentó en agosto de
2009, el Proyecto de Ley de Economía del Cuidado, el cual fue aprobado
en el Senado y actualmente sólo le falta un debate en la Cámara de
Representantes, para que entre en vigor.
Avanzar en la
aprobación de dicho proyecto de ley fue difícil, hubo oposición, sin
embargo, se dieron cuenta de cuánto vale el trabajo de las mujeres en el
hogar, que en el caso de Colombia significa el 7 por ciento del
Producto Interno Bruto (PIB).
De acuerdo con la investigación y
análisis de Mercedes Pedrero, demógrafa especialista en el tema, en
México la economía del cuidado del hogar y la familia representa el 23
por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).
En el caso de
Colombia, los legisladores se resistían porque creían que implicaría el
pago de un salario para las personas que realizan las tareas del hogar,
pero ese no es el objetivo, ya que ello sería reforzar el papel de las
mujeres en el ámbito doméstico y negarles la oportunidad de compartir el
tiempo entre trabajo remunerado y no remunerado de manera más
equitativa, explicó.
Una Ley en la materia implica cambios
sustanciales y que se destinen recursos. El Estado va a tener que asumir
parte de la economía del cuidado, como el cuidado infantil y el de
personas adultas mayores.
En México, como en algunos países de
América Latina, los Estados redujeron sus presupuestos en ámbitos de
servicios públicos, y las mujeres se convirtieron en prestadoras de
éstos.
En la región es evidente que las mujeres trabajan más que
los hombres, si se suman las horas de trabajo remunerado y no
remunerado, aún cuando los hombres están desempleados, el tiempo que las
mujeres dedican al hogar, es mayor que el que ellos invierten, aseveró.
Además,
ellas ganan menos y tienen menos tiempo para el ocio, "si queremos una
sociedad más igualitaria, debemos hacer visible este aporte tan grande
de las mujeres al desarrollo".
Visibilizar el trabajo de las
mujeres es el primer beneficio derivado de una ley en la materia, el
segundo es darles libertad para tomar decisiones sobre su vida en igual
condición que los hombres, "ya que muchas de ellas, se frenan en el
trabajo remunerado, porque cargan solas con el trabajo en el hogar".
Por
otro lado, la legislación ayuda a la valorización del trabajo no
remunerado, "los hombres van a tener menos reticencia para apoyar este
trabajo, que se ha hecho visible".
Sin duda, dijo, la
visibilización de la problemática debe traducirse en políticas públicas,
sin embargo, pese a los avances en la región, esto no ha ocurrido.
A
decir de la especialista, una de las vías para que se concreten
políticas públicas en la materia, es una mayor participación política de
las mujeres, quienes deben comenzar a hablar de temas económicos y
políticos, ya que el poder "es la manera más rápida de hacer los
cambios".
De lo contrario, aseveró, "el avance será lento,
porque convencer a los hombres de que pierdan todo lo que han tenido,
para cedérselo a la mujer, no se hace fácil, es una lucha política
intensa, y las mujeres tienen que empezar a valorar el poder como un
mecanismo para lograrlo".