Igualdad y equidad, otros nombres de libertad y democracia
Por Miriam González, enviada
(CIMAC).-
La declaratoria, presentada aquí por el Foro de Organizaciones
Feministas (FOF), en torno a la situación de las latinomericanas, se
centra en el papel que los Estados deben jugar para lograr que los
avances alcanzados en lo público, se proyecten en lo privado, y que los
logros en el mercado laboral, se traduzcan en la esfera del cuidado,
para hacer visible el nexo entre el trabajo remunerado y no remunerado.
En
entrevista para Cimacnoticias, la Secretaria Ejecutiva de la Comisión
Económica para América Latina (CEPAL), Alicia Bárcena calificó así la
declaratoria de las FOF "¿Qué Estado, para qué igualdad?, respecto al
avance de las mujeres en materia de igualdad de género.
En el
primer día de actividades de la XI Conferencia Regional sobre la Mujer
de América Latina y el Caribe, que concluirá el 16 de julio, la
funcionaria subrayó que las mujeres somos una marcha constante,
obstinada, e irreductible.
"Y estamos aquí "armándonos de los
argumentos y las capacidades que nos permitan volver a nuestros países,
convencidas de que la igualdad y la equidad de género, son los otros
nombres de la libertad y la democracia".
Creemos que centrar el
trabajo de la XI Conferencia, en la división sexual del trabajo y la
economía del cuidado, nos dará las herramientas necesarias para lograr
la igualdad de género en la región.
Además de que el trabajo que
hemos realizado, nos muestra que es necesario redistribuir, de forma
justa, las responsabilidades del cuidado de los otros, de tal forma que
exista una redistribución equitativa del trabajo y lo convierta en una
tarea de responsabilidad social, no sólo de las mujeres.
Apostamos
a una estrategia que cree una infraestructura de economía del cuidado
que le libere tiempo a las mujeres, para participar en la esfera
pública, invirtiendo en servicios como la creación de guarderías para
niñas, niños y adultos mayores.
En ese sentido, la propuesta de
este Consenso de Brasil gira en torno a romper la segmentación laboral,
para que los países desarrollen políticas para sacar a las mujeres de
los empleos mal remunerados, y en condiciones de vulnerabilidad,
mayormente afectadas por la flexibilidad laboral, que las deja sin
protección social.
Se trata, dijo, de romper con el "techo de
cristal", que impide que aquellas mujeres que llegan a empleos formales
puedan ejercer posiciones de liderazgo. Y solo será posible la autonomía
económica, en la medida que se asegure la redistribución del trabajo
remunerado y no remunerado, ahondó Alicia Bárcena.
Por lo que en
la XI Conferencia que hoy inició "podemos esperar un análisis del
progreso y retroceso desde Beijing hasta Brasilia, analizando 15 años
desde la Plataforma de acción de Beijing, 10 años de la Declaración de
los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) y 3 años desde la adopción
del Consenso de Quito.
Dijo que dicho Consenso, hace tres años,
marcó la ruta a los países de la región, en torno a la creación de
políticas públicas, a favor de la igualdad de género y hoy a organismos
internacionales, a los gobiernos y la sociedad civil, nos toca medir los
avances al respecto.
En este contexto podemos señalar que en
los últimos tres años, 14 países de la región, han incluido preguntas
relativas al uso del tiempo, ya sea como módulos o encuestas
específicas. Al menos 4 países han hecho esfuerzos concretos por medir
el aporte, al Producto Interno Bruto (PIB), del trabajo doméstico no
remunerado.
Sin embargo, uno de los frutos más importantes del
Consenso de Quito, es el establecimiento del Observatorio de Igualdad de
Género de América Latina y el Caribe, en 2010, dijo.
Inspirado
en la experiencia de Colombia y México, su objetivo es ayudar a dar
seguimiento, mediante la información estadística de los países de la
región, sobre los avances en torno a la Plataforma de Acción de Beijing,
los ODM, así como de las agendas regionales, alentando a los países a
construir redes de intercambio de información, que contribuyan a mejorar
y cumplir con los desafíos que se plantearon en el Consenso.
Además
de la elaboración de un informe anual que proporcione un diagnóstico
sobre las desigualdades entre mujeres y hombres en temas clave como: el
trabajo remunerado y no remunerado, uso del tiempo y pobreza, acceso a
la toma de decisiones y representación política, violencia de género y
derechos sexuales y reproductivos.
Este observatorio ha sido
replicado en Brasil, la República Bolivariana de Venezuela, Argentina,
mientras que en el tema de la violencia contra las mujeres se han creado
el de Perú y Panamá, así como el Observatorio del Consejo de Ministras
de la Mujer de Centroamérica (COMMCA)
RETOS PARA LOGRA LA IGUALDAD
La funcionaria
sostuvo que "uno de nuestros principales retos es que los Estados
entiendan que su papel es insustituible en el logro de umbrales mínimos
de bienestar, y que la igualdad de género, no resta impulso, ni recursos
al dinamismo económico".
En este proceso, el papel de las
Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) es fundamental, ya que ellas
van empujando a los Estados a cumplir con los acuerdos y tratados, y a
visibilizar los avances y retrocesos, en torno a los compromisos que los
Estados han signado a favor de la igualdad de género.
Por
ejemplo, hoy por primera vez, en una Conferencia Regional sobre la
Mujer, representantes de la sociedad civil se encuentran con nosotros y
tendrán un espacio para poder incidir en la creación de este Consenso.
"Porque
nuestro camino a la igualdad ha sido una marcha constante, una
construcción diaria, una acumulación permanente de avances
civilizatorios, que luego hacemos patrimonio de toda la sociedad".
"Desde
el derecho a votar, hasta el derecho a la autonomía de nuestros
cuerpos, desde la paridad, y las leyes de cuotas, hasta renegociar las
labores del cuidado, y comprender los mecanismos culturales que han
facilitado la opresión de las mujeres", puntualizó Alicia Bárcena.