Trabajo remunerado, derecho fundamental para las mujeres
Por Miriam González, enviada
Brasilia, Brasil (CIMAC).-
El acceso de las mujeres al trabajo remunerado, es un derecho humano
fundamental para su desarrollo, y para garantizar su contribución a la
economía familiar y a la de su país, coincidieron expertas durante el
panel "Empleo, responsabilidades familiares y obstáculos
socioculturales, para la igualdad de género en la economía".
En
el segundo día de actividades de la XI Conferencia Regional sobre la
Mujer de América Latina y el Caribe que se realiza aquí, subrayaron que
en la región, donde privan el desempleo femenino por encima del
masculino, la precarización salarial es una constante, además de que en
ellas recae más del 50 por ciento de las cargas de trabajo.
Aunado
a la proliferación de centros de discriminación y de explotación
(maquilas), donde se les despoja de todos sus derechos por un salario
mínimo, jornadas de trabajo extenuantes, condiciones laborales
riesgosas, e incluso trabajos forzados, a cambio de comida, o un lugar
dónde dormir.
En la región, prevalece una cultura de
desvalorización del trabajo femenino que las coloca en una triple
discriminación, por ser mujeres, pobres y de raza o etnia diferente,
puntualizaron.
A ellas se les destinan horarios parciales de
trabajo precisamente para que puedan realizar las tareas "inherentes a
su sexo" como es el cuidado de hijas e hijos, personas de la tercera
edad y enfermos.
Ante esta realidad, la responsabilidad de los
Estados, es asumir con voluntad política las estrategias y los programas
con perspectiva de género, promover legislaciones y acciones
encaminadas al logro de la igualdad de oportunidades laborales.
Helena
Hirata, directora del departamento de Sociología de Sao Paulo,
consideró que es "necesaria la creación de nuevos modelos económicos
para conciliar la vida política y privada de las mujeres, reto que esta
crisis económica nos presenta, porque ha propiciado el aumento de la
precarización de las condiciones laborales de las mujeres".
Ello
nos revela la discriminación laboral a la que se enfrentan las mujeres,
lo que ha implicado un desplazamiento de las latinoamericanas a otros
países, sin embargo, siguen ocupándose en las mismas actividades,
trabajo doméstico y cuidado de los otros.
Para las
profesionistas, la realidad no es distinta, la mayoría no cuenta con un
despacho propio, por lo que siguen siendo asalariadas, y sus ingresos no
son los mismos, que los de los titulares de los despachos.
"Lo
que hace necesaria la creación de políticas públicas, a favor del
trabajo remunerado y de más empleos con condiciones laborales que no
violen sus derechos humanos, un proceso que necesita el acompañamiento
de las organizaciones de la sociedad civil y de las feministas" dijo la
experta.
CASO NICARAGUA
En Nicaragua, los ingresos de las
mujeres que no se dedican al cuidado de los otros, son mayores que los
de aquellas que laboran en el trabajo doméstico o son niñeras, debido al
valor que estas labores tienen en la sociedad, de acuerdo con la
investigación sobre economía política y social del cuidado 2009.
Isolda
Espinosa, Consultora de la Comisión Económica para América Latina
(CEPAL) en Nicaragua, citó una investigación que incluyó 5 ocupaciones
relacionadas con el cuidado directo de otras personas, tales como
trabajadoras del hogar, niñeras, maestras de preescolar, enfermeras y
auxiliares de enfermería.
Se demostró que las mujeres que se
dedican al cuidado de los otros en el área urbana, principalmente
trabajadoras del hogar, perciben un salario, mientras que las mujeres
rurales no cuentan con un ingreso económico.
Las mujeres de 18 a
49 años de edad, dedicadas al trabajo doméstico y el cuidado infantil,
trabajan más de 48 horas semanales, tienen menores ingresos por hora, y
sus condiciones laborales son precarias, no cuentan con sindicatos,
seguro social, salario digno, contrato escrito de trabajo y nula
educación escolar.
El 24 por ciento de las niñeras son menores de
18 años, pese a que en Nicaragua se prohíbe el trabajo para este grupo
poblacional y son quienes tienen los menores índices educativos.
Respecto
al nivel educativo se encontró que para las mujeres dedicadas al
trabajo doméstico y como niñeras, no requerían de ningún tipo de
instrucción escolar.
"Ante este contexto, es necesario crear
empleos con condiciones laborales dignas para las mujeres que no violen
sus derechos humanos" dijo la también especialista en Economía.
Ante
un auditorio semivacío de representantes de los gobiernos, las
panelistas reiteraron la responsabilidad de los Estados, en las acciones
universales a favor de las mujeres, para enfrentar los obstáculos
socioculturales que subsisten en la región, y que limitan la
participación de las mujeres en los espacios públicos, y de toma de
decisión.