El cuerpo nuestro de cada día
Los antioxidantes
Por Hena Carolina Velázquez Vargas*
(CIMAC).-
Ya se han realizado estudios "que sugieren" un mensaje alentador para
quienes padecen o quieren prevenir algún tipo de cáncer: el consumo de
alimentos que contienen anti-oxidantes disminuye el riesgo de
desarrollar esta enfermedad.
Así lo afirman el doctor inglés
Robert Thomas y las doctoras mexicanas Laura Suchil y Emma Verástegui,
autor y autoras del libro que hemos venido comentando en varias entregas
"Cáncer y estilo de vida", publicado por el Instituto Nacional de
Cancerología (INCan) en 2009.
No obstante la abundancia de
estudios que existen, para Thomas, Suchil y Verástegui, el que mejor
ejemplifica los beneficios de los anti-oxidantes luego de un diagnóstico
de cáncer, es el que se llevó a cabo durante ocho años en Queensland,
Australia, con más de mil personas que habían sido tratadas por cáncer
de piel.
Entre los resultados se encontró que las personas que
habían consumido un alto nivel de anti-oxidantes dietéticos tuvieron una
incidencia significativamente menor de nuevos cánceres, en comparación
con aquellas que no lo hicieron.
Esta disminución se asoció
particularmente con los alimentos que contienen luteína y xeaxantina,
presente en las verduras de hoja verde y un hallazgo interesante del
estudio de Queensland fue el incremento en la incidencia de cáncer de
piel en las personas que tomaron suplementos con Vitamina E, se explica
en el libro.
Pero, ¿cuáles son los beneficios de los
anti-oxidantes? En "Cáncer y estilo de vida" se informa que los
antioxidantes ejercen una acción directa e indirecta de la siguiente
manera.
Por un lado, contrarrestan la producción de radicales
libres y súper óxido generados en la dieta o por el medio ambiente. Al
prevenir el daño al ADN, los anti-oxidantes previenen cambios genéticos
en las células que pueden dar lugar al cáncer, incluso en pacientes con
cáncer --quienes presentan múltiples cambios, se afirma-- el consumo de
antioxidantes evita daños posteriores.
Además, al prevenir
alteraciones adicionales al ADN se impide que las mutaciones den lugar a
comportamientos más agresivos de las células malignas o pre-malignas,
lo que haría que el cáncer creciera con mayor rapidez, se diseminara y
resultara en metástasis.
Para Thomas, Suchil y Verástegui, los anti-oxidantes tienen otros dos mecanismos de acción en contra del cáncer.
En
primer lugar, se ha demostrado que evitan que las células de cáncer se
vuelvan menos diferenciadas (y se parezcan menos a las normales) y más
agresivas, afirman.
Y, en segundo lugar, reducen la velocidad a
la que las células cancerosas se dividen, lo que hace --explican el
autor y las autoras del texto-- que el cáncer crezca lentamente y tenga
menos oportunidades de metastatizar e invadir, efectos que posiblemente
sean independientes de la acción de contrarrestar los radicales libres.
Los
carotenoides (licopeno y especialmente el beta-caroteno) de origen
natural son una importante fuente de anti-oxidantes, se encuentran en
chiles, tomates, pimientos, zanahorias y otros alimentos rojos, un dato
significativo en este caso es que a diferencia de otros los carotenoides
no se destruyen por el proceso de cocción.
Por último, en
"Cáncer y estilo de vida" se hace una advertencia: tener precaución al
tomar carotenoides en forma de comprimidos, pues algunos estudios han
demostrado, señalan, "que el aumento desproporcionado de un solo
anti-oxidante es perjudicial".
Acerca de los fotoquímicos
estrogénicos, uno de los temas más controvertidos entre las y los
médicos, y sus efectos en las mujeres hablaremos en la próxima entrega.
henavv@yahoo.com.mx
*
Periodista mexicana, narradora oral, facilitadora de grupos, terapeuta
con Enfoque Centrado en la Persona y Gestalt e instructora asociada del
Sistema Tao Curativo.